Pablo Moreno



El desarrollo tiene varias lecturas y distintos “apellidos”; desde social, humano, económico, rural, urbano, local, comunitario y global por decir algunos. Cada uno de estos es una disciplina en específico y hay una basta literatura sobre el tema pero en este trabajo se eligen los textos de Amartya Sen ya que él habla del desarrollo desde una perspectiva de derechos y más integral. Además, Sen considera en su trabajo las tradiciones y el multiculturalismo, lo que muchos autores no consideran.
De acuerdo con Amartya Sen el desarrollo consiste en la eliminación de algunos tipos de falta de libertad que dejan a los individuos pocas opciones y escasas oportunidades para ejercer su agencia[1] razonada. La eliminación de faltas fundamentales es una parte constitutiva del desarrollo.[2] La expansión de la libertad es tanto el fin primordial del desarrollo como su medio principal.
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El punto de partida del enfoque de Sen es la identificación de la libertad como el objeto principal del desarrollo, el objetivo del análisis de la política económica y social así como del establecimiento de los nexos empíricos que hacen que el punto de vista de la libertad sea coherente y convincente como perspectiva guía del desarrollo. Se centra la atención especialmente en el papel y en las interconexiones de ciertas libertades[3] fundamentales, entre las cuales se encuentran oportunidades económicas, las libertades políticas, los servicios sociales y la seguridad protectora. Se investigan también mecanismos sociales (el Estado, sistema jurídico, partidos políticos, medios de comunicación, entre otras) desde el punto de vista del grado en que contribuyen a aumentar y garantizar las libertades fundamentales de los individuos, concebidos como agentes activos de cambio y no como receptores pasivos de prestaciones.

El desarrollo puede concebirse como un proceso de expansión de libertades reales de que disfrutan los individuos. El hecho de que centremos nuestra atención en libertades humanas contrasta con las visiones más estrictas del desarrollo (PIB, rentas personales, industrialización, avances tecnológicos, modernización social) pero las libertades también dependen de otros determinantes como por ejemplo las instituciones sociales y económicas; así como de los derechos políticos y humanos. La concepción del desarrollo como un proceso de expansión de libertades fundamentales lleva a centrar la atención en los fines por los que cobra importancia el desarrollo y no sólo en algunos de los medios que desempeñan, entre otras cosas, un destacado papel en el proceso ya menionados anteriormente.

El desarrollo exige la eliminación de las principales fuentes de la privación de la libertad: la pobreza y la tiranía, la escasez de oportunidades económicas y privaciones sociales sistemáticas, el abandono en que pueden encontrarse los servicios públicos y la intolerancia o exceso de intervención de los Estados represivos. La libertad es fundamental para el proceso de desarrollo por dos razones:
1) La razón de la evaluación: El progreso ha de evaluarse en función del aumento o no de las libertades de los individuos.
2)La razón de la eficacia: El desarrollo depende de la libre agencia de los individuos.
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La relación entre la libertad individual y el desarrollo social va más allá de la conexión constitutiva, por importante que ésta sea. Lo que pueden conseguir positivamente los individuos depende de las oportunidades económicas, las libertades políticas, las fuerzas sociales y las posibilidades que brindan la salud, la educación básica y el cultivo de las iniciativas. Los mecanismos institucionales para aprovechar estas oportunidades también dependen del ejercicio de las libertades de los individuos, a través de la libertad de para participara en las decisiones sociales y en la elaboración de las decisiones públicas que impulsan el progreso de las oportunidades.
Al ser las libertades fundamentales componentes constitutivos del desarrollo, su importancia no tiene que demostrarse por medio de la contribución directa al crecimiento del PIB o al fomento de la industrialización. De hecho, resulta que estas libertades y derechos también contribuyen muy eficazmente al progreso económico pero, aunque la relación causal es realmente significativa, la reafirmación de las libertades y los derechos por parte de esta conexión causal se suma al papel directamente constitutivo de las libertades en el desarrollo.

El papel que desempeñan los mercados dentro del proceso de desarrollo y la contribución del mecanismo del mercado al crecimiento económico es importante, por supuesto, pero sólo una vez que se reconoce la importancia directa de la libertad para intercambiar palabras, bienes o regalos. La libertad para participar en los mercados puede contribuir de manera significativa por sí misma al desarrollo, independientemente de lo que pueda contribuir o no el mecanismo del mercado a fomentar el crecimiento económico o la industrialización. En muchos países en vías de desarrollo, entre los retos fundamentales del desarrollo se encuentra en la actualidad la necesidad de liberar al trabajo de las ataduras explicitas o implícitas que le niegan el acceso al mercado de trabajo abierto. Resulta difícil pensar que es posible conseguir un proceso de notable de desarrollo sin utilizar mucho los mercados, pero eso no excluye el papel de la ayuda social, la legislación o la intervención del Estado cuando puede enriquecer –en lugar de empobrecer– la vida humana.

La falta de libertad económica, en forma de extrema pobreza, puede hacer de una persona una víctima indefensa de violación de otros tipos de libertad. La falta de libertad económica puede alimentar la falta de libertad social, de la misma forma que la falta de libertad social o política puede fomentar la falta de libertad económica.

Este tipo de enfoque también nos permite reconocer el papel de los valores sociales y de las costumbres vigentes pueden influir en las libertades que disfrutan los individuos y que tienen razones para valorara. Las normas compartidas pueden influir en algunos aspectos sociales (equidad de género, pautas de fecundidad, tratamiento del medio ambiente, entre otras). Los valores y las costumbres sociales vigentes también afectan a la presencia o a la ausencia de corrupción y al papel que desempeña la confianza en las relaciones económicas, sociales o políticas.

En los estudios empíricos de Amartya Sen investiga especialmente cinco tipos distintos de libertad, vistos desde una perspectiva instrumental. Son: 1) libertades políticas, 2) los servicios económicos, 3) las oportunidades sociales, 4) las garantías de transparencia y 5) la seguridad protectora.Cada uno de estos tipos de derechos y oportunidades contribuye a mejorar la capacidad general para desarrollarse de una persona. También puede contribuir a complementarse mutuamente. La política de los poderes públicos para fomentar las capacidades humanas y las libertades fundamentales en general puede actuar fomentando estas libertades instrumentales distintas, pero interrelacionadas.

Las libertades no sólo son el fin principal del desarrollo sino que se encuentran además entre sus principales medios. Además de reconocer la importancia fundamental de la libertad en la realización de evaluaciones, también tenemos que comprender la relación empírica que existe entre los diferentes tipos de libertades. Con suficientes oportunidades sociales, los individuos pueden configurar su realidad y ayudarse mutuamente. No tiene por qué concebirse como receptores pasivos de las presentaciones de ingeniosos programas de desarrollo.

Para la economía y para la comprensión de la naturaleza del desarrollo es importante conceptualizar la relación entre la renta y los logros, entre los bienes y las capacidades, entre la riqueza económica y nuestra capacidad para vivir como querríamos. Estamos hablando de la diferencia entre dos perspectivas (es decir, entre la concentración de la atención exclusivamente en la riqueza económica y la concentración más general en la vida que podemos llevar). La renta o la riqueza, son admirables medios de uso general para tener más libertad con la que poder llevar el tipo de vida que tenemos razones para valorar.

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La utilidad de la riqueza reside en las cosas que nos permite hacer, es decir, en las libertades fundamentales que nos ayuda a conseguir. Pero esta relación no es ni exclusiva (ya que existen otros factores, además de la riqueza, que influyen de forma significativa en nuestra vida) ni uniforme (ya que la influencia de la riqueza en nuestra vida varía con otras influencias). Tan importante es reconocer el papel fundamental que desempeña la riqueza en la determinación de las condiciones de vida y de la calidad de vida como comprender el carácter limitado y eventual de esta relación. Una concepción satisfactoria del desarrollo debe ir mucho más allá de la acumulación de la riqueza, del crecimiento del PIB y de otras variables relacionadas con la renta. Sin olvidar la importancia del crecimiento económico, debemos ir mucho más allá.
Es necesario examinar e investigar los fines y los medios del desarrollo para comprender mejor el proceso de desarrollo. Sencillamente, no es suficiente fijarse como objetito básico la maximización de la renta o la riqueza que, como señalo Aristóteles, “no es más que un instrumento para conseguir otro fin”. Por esa misma razón es sensato concebir el crecimiento económico como un fin en sí mismo. El desarrollo tiene que ocuparse más de mejorar la vida que llevamos y las libertades de que disfrutamos. La expansión de las libertades que tenemos razones para valorar no sólo enriquece nuestra vida y la libera de restricciones, sino que también nos permite ser persona sociales más plenas, que ejercen su voluntad propia e interactúan e influyen en el mundo en el que viven.

En todo el mundo hay muchas personas que sufren muchos tipos de privación de libertad. En algunas regiones continúa habiendo hambrunas que niegan a millones de persona la libertad básica de sobrevivir. Incluso en los que países ya no son devastados esporádicamente por hambrunas; la desnutrición, la falta de asistencia sanitaria, educación deficiente, empleos mal remunerados o sin seguridad económica y social siguen siendo recurrentes.

Pasando a otros tipos de privación de libertad, en algunos países hay un gran número de personas a las que se les niegan sistemáticamente la libertad política y los derechos humanos básicos. A veces se dice que la negación de estos derechos ayuda a estimular el crecimiento económico y es “buena” para acelerar el desarrollo económico. Algunos han abogado incluso por un endurecimiento de los sistemas políticos –con la negación de los derechos humanos y políticos básicos- porque ello tiene supuestamente tiene la ventaja de fomentar el desarrollo económico. De hecho, la evidencia empírica parece indicar claramente que el crecimiento económico se favorece más con un clima democrático que con un sistema político más duro.

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El desarrollo económico tiene, además, otras dimensiones incluida la seguridad económica. Muchas veces la inseguridad económica puede estar relacionada con la falta de libertades y derechos democráticos. De hecho, la existencia de democracia y de derechos políticos puede contribuir incluso a prevenir las hambrunas y otros desastres económicos. Por ello, no es sorprendente que en la historia del mundo nunca haya habido hambrunas en las democracias, ya sean económicamente ricas o relativamente pobres. Por norma, ha habido hambrunas en los territorios coloniales regidos por gobernantes de otros lugares, en los estados en los que sólo existe un partido o en las dictaduras militares. La libertad política y las libertades civiles son importantes directamente por sí mismas y no tiene que justificarse indirectamente por su influencia en la economía, incluso cuando las personas que carecen de libertades políticas o de derechos humanos no gozan de suficiente seguridad económica, se ven privadas de importantes libertades para vivir y se les niega la oportunidad de participar en decisiones cruciales sobre asuntos públicos. Estas privaciones restringen la vida social y política y deben considerarse represivas, aun cuando no causen otras aflicciones (como desastres económicos). Dado que las libertades políticas y civiles son elementos constitutivos de la libertad del hombre, su negación es una desventaja en sí misma.
La libertad que adoptamos aquí entraña tanto los procesos que hacen posible la libertad de acción y de decisión como las oportunidades reales que tienen los individuos, dadas sus circunstancias personales y sociales. La falta de libertad puede deberse a procesos inadecuados o a las insuficientes oportunidades que tienen algunas persona para conseguir o que mínimamente les gustaría conseguir. La distinción entre el aspecto de los procesos y el aspecto de las oportunidades de la libertad entraña un considerable contraste. Tanto los procesos como las oportunidades tiene importancia por derecho propio y cada uno de los aspectos está relacionado con la concepción de, desarrollo como libertad.

En el análisis de esta concepción del desarrollo, las libertades de los individuos constituyen la piedra angular y por lo tanto prestamos especial atención a la expansión de las capacidades de las personas para llevar el tipo de vida que valora y que tiene razones para valorar. Existen dos razones distintas por las que tiene una importancia fundamental las libertades individuales en el concepto del desarrollo relacionadas, respectivamente, con la evaluación y con la eficacia.

El éxito de una sociedad ha de evaluarse, desde este punto de vista, principalmente en función de las libertades fundamentales que disfrutan sus miembros. Esta postura diferencia el énfasis en la información de los enfoques normativos más tradicionales que centran la atención en otras variables como la utilidad, los procedimientos para alcanzar la libertad o la renta real.

Tener más libertad para hacer las cosas que tenemos razones para valorar es importante por derecho propio para la libertad total de la persona y es importante para aumentar las oportunidades de la persona para obtener resultados valiosos. Ambas cosas son importantes para evaluar la libertad de los miembros de la sociedad y, por lo tanto, fundamentales para evaluar el desarrollo de la sociedad.

La segunda razón para considerar tan esenciales las libertades fundamentales se halla en que la libertad no solo es la base de la evaluación del éxito y del fracaso sino también un importante determinante de la iniciativa individual y de la eficacia social. El aumento de la libertad mejora la capacidad de los individuos para ayudarse a así mismos, así como para influir en el mundo y estos temas son fundamentales para el proceso de desarrollo.
Algunos han afirmado que el desarrollo económico, tal como lo conocemos, podría ser perjudicial, para un país, ya que podría provocar la desaparición de sus tradiciones y de su herencia cultural. Si hay que sacrificar un modo tradicional de vida para escapar de la pobreza más absoluta o de la minúscula longevidad (como la que han tenido muchas sociedades tradicionales durante miles de años), son las personas directamente afectadas las que deben tener la oportunidad de participar en la decisión. Donde esta el verdadero conflicto es entre el valor básico que debe de permitirse a los individuos decidir libremente las tradiciones que desean o no tener; y la insistencia en que deben mantenerse las tradiciones arraigadas (cuales quiera que sean estas) o que los individuos deben obedecer las decisiones de las autoridades religiosas o laicas que imponen las tradiciones.

De hecho, en la perspectiva basada en la libertad ni los “guardianes de la cultura” nacionales o locales pueden impedir a nadie participar en la elección de las tradiciones que deben mantenerse. La preservación de la tradición no es una razón para suprimir en general la libertad de los medios de comunicación o los derechos de comunicación entre los ciudadanos como lo hemos visto en regímenes totalitarios.
La concepción de desarrollo basada en las libertades fundamentales de los individuos tiene trascendentes implicaciones para la comprensión del proceso de desarrollo, así como para la forma y los medios de fomentarlo.


Bibliografía y enlaces de internet



  1. ^ El uso del término agente está enfocado en el sentido de la persona que actúa y provoca cambios, cuyos logros pueden juzgarse en función de sus propios objetivos. Este estudio se refiere especialmente al papel de agencia del individuo como miembro público y como participante en actividades económicas, sociales y políticas (agente de cambio).
  2. ^ La libertad del hombre, en general, como objetivo sublime del desarrollo.
  3. ^ Libertad: Enfocada a la agencia individual, fundamental para hacer frente a las privaciones. Es importante reconocer el lugar que ocupa la agencia individual y la influencia de los factores sociales en el grado y el alcance de esta libertad. Hemos de concebir a la libertad como un compromiso social.